Se me explica que es un Ejercicio Divino, la forma de dispensar
una función en retribución a esa alma, sobre sus logros y servicios
en vidas anteriores. Para muchos puede que el ejercicio parezca
ajeno y hasta dislocado; para otros, un aviso de qué tan próxima
puede estar su comunión con alguna fuerza interna que responda
ya a un despliegue de bondades mayores. Porque quien obtiene
en alguna vida la bendición de un Maestro no lo olvida, más bien
lo emula y se permite trascender tras el logro de la existencia
propia, cuando es capaz de revelarse en si mismo como un nuevo
guía.
¿Es que acaso todos y cada uno debemos elevarnos, trascender o
convertirnos finalmente en Maestros? ¿Es imprescindible reconocer
el alma hasta ahí?
Cada ser es Maestro de si mismo, ciertamente, es el Maestro
Interior el que siempre debe ser activado para desprenderse de
todos los aspectos mundanos de este sistema y fundirse en la
Unidad. Existen almas ya desprendidas que no necesariamente
alcanzaron una notoriedad pública. Las almas van
evolucionando y se contentan con trascender y fundirse. La
disposición de convertirse en referencia como guía es elección de
pocos; esto se debe a la Naturaleza Activa que del Ser
representan y las ventajas alcanzadas para proyectar Principios
de Fe.
El abstracto que encierra al Creador genera toda clase de guías,
pero sólo aquel que haya obtenido el discernimiento -una virtud
hermosa y elevada- podrá captar la energía revelada de su
propio ser y ver al Maestro. Hay que jugar y saber hacerlo. No
existen fórmulas aunque si reglas para esto. Ya quien se erige en sí
mismo y por bondad en amor de otros como un Maestro es quien
al Ser realiza.
Estoy hablando de mi hermosa y humilde bondad. Sólo el Padre
sabe que hablo en Verdad, y aquellos quienes hoy reciben por
dar y han aprendido así a dar para sólo recibir el Amor Puro,
manifestado en Luz, conciben esta bendición.
Om Namaha Shivaya !!! |