Se llega a sentir que no hay razones en este plano que nos
aten y existimos y vivimos en función a una razón mayor,
completa y fielmente identificada: el Ser.
Dentro de esta intensa y profunda condición de entrega
ocurre que nos sostenemos en base a una función
consciente: servir. Y es ahí cuando empiezan a surgir todo
tipo de interrogantes a partir de aquél que aún se
desconoce. ¿Por qué te sitúas en una posición espiritual tan extrema
habitando aún un planeta que responde a un sistema tan
distinto?
¿Entonces cómo para cuándo sería? Podría preguntar
también uno situado ya en una condición de conciencia
que sólo reclama entrega sin reparar en nada ni nadie, sólo
satisfaciendo el impulso íntimo de amar todo y a todos.
¿Se vale el Ser de nosotros, somos su sustento? Y la verdad
es que sí, ante la desasistencia que la masa inconsciente
genera hacia sí misma, queda actuar como peso nivelador,
como equilibrio ante el registro común de operar ajeno a
darse a responder a los principios de Realización, aquellos
que hablan de entregarse, de hacer resguardo exacto de la
energía del Creador.
Ante la pérdida de los valores espirituales profundos y la
exactitud de la existencia en vida, así como el cumplimiento
del propósito, queda referenciar las iniciativas de
manifiestos espirituales constantes para ofrecer la realidad
que habitamos y no detenernos en objetar la del otro y
sospechar de todo, hasta de nosotros mismos.
Om Namaha Shivaya !!! |