Peregrinación a India de la Madre Shaktiananda

2008

Kanchipuram


 

Arriba. La ciudad sagrada de Kanchipuram se encuentra a unos 70 km de Chennai, en la vía hacia Pondicherry. Esta pequeña población posee, según sus habitantes, más Templos que hogares de familia, y está considerada una de las 7 ciudades sagradas de la India. La llegada a la ciudad fue rauda, la lluvia pertinaz y la disposición de los peregrinos abierta a recorrerla. Sin embargo la Madre no se manifestó en la misma apertura. Más tarde sabríamos por qué. El Templo Kanchi Kamakoti Peeth, construido por Adi Shankaracharya, en el horizonte de los peregrinos.

 
 
Arriba. Nótense los distintos cuadros de cúpulas que adornan la ciudad, anunciando a los viajeros que, en Kanchipuram, Dios está presente en todos sus aspectos.
 
Arriba. La entrada al templo de Kanchi Kamakoti fue la primera que los viajeros observaron construida según la arquitectura sagrada del sur de la India. El mármol blanco sirve de base para la manifestación de los diferentes aspectos de Dios, de los guardianes cósmicos que protegen la parte invisibles de los Templos y dan una riqueza sin igual a estas estructuras.
 

 
Arriba. La Madre y los peregrinos en el pórtico de entrada al Templo. Como se dijo, Kanchi Kamakoti fue erigido según la directriz de Adi Shankaracharya, el gran Maestro y reformador de la Tradición Védica. Está consagrado a la Madre Durga y es uno de los 64 Shakti Peeth de India, los hogares de la Madre Divina repartidos por la superficie del subcontinente.
 
Derecha. Kanchi es un Templo resguardado por la más pura Tradición, y posee muchas regulaciones para acceder a los recintos sagrados. La Madre y los peregrinos entraron expresando la Fe y la comunión con la Tradición Universal sin saber que, en su interior, se revelaría una milenaria relación.
 
 
 

Arriba. La Madre pasó frente a la estatua de la Madre Durga y sintió una intensa vibración de Luz. Esa irradiación la llevó a colocarse, un tanto más distante, frente a la imagen y entrar en estado de samadhi casi inmediatamente, inmóvil, mirando fijamente a Durga, pasaron los minutos, casi una hora. Las lágrimas rodaban por sus mejillas. Shivananda intentó hablarle, y la Madre le dijo que, hace mucho tiempo, ella había sido un pandit (sacerdote) de ese Templo, y la Madre Durga le hablaba, dulcemente, le decía: “Ven, entra, límpiame y reverénciame tan hermosamente como antes”.

 

Arriba. Por razones de seguridad es imposible tomar fotos del interior del templo, de allí que les ofrezcamos estas imágenes del patio que precede el Templo principal. Tan estricta es la regla de ingreso que, después de muchos esfuerzos, fue imposible entrar hasta los lugares reservados. Sin embargo, los Pandits obsequiaron a este milenario Pandit, hoy Shaktiananda, todo tipo de Prasad y elementos sagrados en honor a su presencia. Una vez revelada esta encarnación anterior de la Madre, los peregrinos comprendieron el estado de ánimo previo a la visita que la Madre había expresado. Ya había estado ahí, había sentido la tensión sublime del recuerdo, había recordado su inmensa devoción y entrega hace más de mil años.

 
 
Arriba. Una vez asentada la experiencia de Kanchi Kamakoti, los viajeros y la madre se dirigieron a un templo de Shiva único: El Lingam de 16 lados, tallado hace siglos en una piedra cristal. En la imagen la fachada de este estupendo recinto, con más de 800 años de antigüedad, y bastante bien conservado a pesar del paso del tiempo.
 
 
Izquierda. Un amable guía, con fundada información, enriqueció la visita con datos precisos de las esculturas, las Deidades expresadas y sus probables fechas de realización.
 
 

Arriba. Nótese en esta escultura del Señor Shiva venciendo a un demonio la similitud que posee con la imagen del San Miguel Arcángel de la tradición católica. Abajo, emerge la cabeza del Señor Ganesha.

 
 
Arriba. Esta fuente esculpida en piedra recibe el agua que se utiliza en el sanctum para bañar el Shivalingam. Por razones de seguridad ya comentadas fue imposible tomar fotos internas.
 
 
Arriba. Los pasillos laterales del templo poseen una variedad muy rica de manifiestos sagrados, así como una compleja simbología que sólo pueden descifrar los altos iniciados en el Shivaísmo del Sur.
 
 

Izquierda. La Madre se coloca al lado de un impresionante Nandi de piedra que, desde afuera incluso de las paredes del templo, custodia a su Señor de 16 rostros.

 

 


 


ORDEN SHAKTIANANDA 2008
Todos Los Derechos Reservados - Caracas Venezuela