Shyam Ji Ki
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Arriba. Uno de los motivos más importantes para la peregrinación 2008 a India fue el encuentro con Swamiji Nardanand y la visita al Templo de Shyam Ji, ubicado a unos 200 kilómetros. de Ujjain, en Madhya Pradesh. En la peregrinación 2007, Swamiji había revelado a la Madre una historia increíble, de la cual ella misma era protagonista. Un Templo había quedado sin terminar. La promesa de un Rey y una Reina de concluir el trabajo fue interrumpida por el ataque musulmán. Aquella solitaria comarca, a la que habían llegado huyendo de la invasión del Islam, había quedado sin su lugar sagrado. Trescientos años más tarde, había que volver, había que cumplir aquella promesa. El día 17 de marzo de 2008, la Madre Shaktiananda lo hizo. No es tiempo aún de compartir la historia completa, sin embargo, la crónica de fotografía y video pudieron captar la belleza de una historia que, para los que han alcanzado a Dios, se vuelve una realidad trescientos años después.
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Arriba. La llegada a Shyam Ji después de varias horas de camino fue emocionante. Los regentes de los pueblos vecinos, los notables de aquella zona de tradiciones ancestrales, las mujeres, los niños, se reunieron al sonar de los tambores para recibir a la Madre y a Swami Nardanand. Se hicieron los honores respectivos y se pudo sentir como el tiempo, en su devenir, volvía su rostro al pasado con una sonrisa de complicidad. |
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Arriba. El Palacio-Templo de Shyam Ji Ki se erige en una colina que otea sobre los valles fértiles de la India media. Era el lugar perfecto para un bastión de defensa contra el invasor. El Rey Shyam no pudo resistir, el ejército musulmán era numeroso. Faltó colocar la estatua de la Deidad a la que lo habían consagrado: Vishnu. Hoy desde Ujjain y por la bondad de Swami Nardanand, entraba al lugar una hermosa estatua del Dios, entraba para quedarse como regente eterno del Templo de Shyam Ji.
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Derecha. El cartel que recibe a los visitantes de una referencia clara de la ubicación e historia del Templo. |
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Arriba y Abajo. La recepción fue muy emotiva. Un Swami Gorakhnati se encargó de honrar a Swamiji y a la Madre al ritmo de los cantos y los tambores.
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Arriba. Inmediatamente después de la recepción Swamiji Nardanand se dispuso a conversar sobre los aspectos sagrados del "Prana Pratishta", la entronización e insuflo de vida a una estatua, con la apropiada invocación de la fuerza cósmica que debe habitarla, en este caso, la energía del Gran Preservador de los Mundos; el Dios Vishnu. |
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Arriba. Mientras tanto, la Madre compartía con sus discípulos las revelaciones que sobre el eterno evento le habían regalado Babaji y sus Maestros. En la foto, los discípulos escuchan atentos. |
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| Arriba. Las discusiones sobre la entronización se extendieron y los anfitriones dispusieron de los aposentos internos del Palacio para el descanso de los peregrinos. |
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Arriba. Los músicos ofrecieron su bhakti, las hermosas canciones al Rey Shyam se escucharon distintas, y las alabanzas al Dios Vishnu hicieron gala en las destrezas de los músicos. |
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Izquierda y Abajo. Tanto fue el impulso de amor de los cantos que varios espontáneos mostraron sus dotes de baile a los visitantes. |
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Arriba. La estatua de Vishnu esperaba pacientemente en el atrio por los preparativos que la entronizarían como regente de Luz de Shyam Ji Ki. |
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Arriba. Los niños y las mujeres observaban desde una distancia prudente, pero disfrutando intensamente de un momento único en sus vidas, al igual que en la vida de Swamiji, la Madre y los peregrinos. |
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Arriba. Los preparativos terminaron, la ubicación de la Deidad se definió y comenzó el ritual de instalación, en el que debían participar Swami Nardanand y la Madre como oficiantes principales. En la imagen, ambos Maestros consagran el área donde descansará el Murti. |
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Arriba. Momento en que los devotos colocan el Murti en el espacio consagrado. Diferentes metales y esencias fueron utilizadas previamente por la Madre y Swamiji para resguardar por siempre a la Deidad. |
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Arriba y Abajo. Una vez entronizado el Murti, comenzó la ceremonia del “Prana Pratishta”, el ritual védico que invoca a la Conciencia Divina y le solicita hacer descender la Gracia a lo que hasta ese momento es un objeto inanimado. El ritual duró más de cinco horas, y fue llevado a cabo por los Pandits del Ashram de Swamiji Nardanand. Participaron principalmente la Madre y Swamiji, así como Shivananda, el Swami Gorahknati y los notables del pueblo, cada uno colocando su intención de restablecer un mandato antiguo, hoy más vivo que nunca. |
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Derecha. Ante la atenta mirada de los devotos, la Madre Shaktiananda decora con amor y esmero la estatua viva del Señor Vishnu. |
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Derecha. En el fondo, se observa al Señor Vishnu presidiendo el Templo. Sin embargo, la celebración del Fuego Sagrado debe cerrar el ritual. La Madre y Swamiji realizan el Yagna, acompañados por los Sacerdotes que entonan los Mantras consagrados al preservador cósmico.
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Arriba. Swami Nardanand asoma sus expresivos ojos a la cámara y la Madre Shaktiananda ríe de gozo al saber la trascendencia de lo vivido en Shyam Ji. El alma guarda sensaciones y recuerdos muy difíciles de expresar, pero que se intuyen en una sonrisa. |
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Izquierda. El Rajá (Rey) de todos los pueblos vecinos es el encargado de colocar el Tilak como símbolo de agradecimiento y comunión.
Abajo. Después, la Madre y Swamiji, junto a los regentes de la zona y a los peregrinos, se sentaron a conversar y a compartir, la extraña y a la vez hermosa historia que observa a la Madre y a Swami Nardanand en una distancia de más de 300 años, y que hoy se abre a una nueva página de Luz.
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Arriba. La comunión de Amor fue realizada, la historia eterna de Dios es una Verdad en este Palacio-Templo perdido en los campos y montañas de la India. Queda reflejada en esta imagen para siempre, la victoria del Amor. |
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