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Arriba. Arunachala se yergue imponente en los valles de Tamil Nadu, y representa el fuego cósmico del Padre Señor Shiva. Es quizá el centro de peregrinación más importante de la India del Sur. Las escrituras dicen que la montaña es, en sí misma, un Shivalingam y que al visitarla y circunvalarla se alcanzan poderosas bendiciones.
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Arriba. Al pie de Arunachala descansa Tiruvannamalai, el pueblo que vive bajo el resguardo de la sagrada montaña. Allí se encuentra el Templo de Arunachaleshwar, el Señor de Arunachala, puerta de entrada a la bendición de la montaña. En la imagen, el impresionante pórtico del Templo.
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Arriba. Sendos toros Nandi custodian la entrada a Arunachaleshwar. El Templo de Tiruvannamalai está construido en mármol blanco, y posee una riqueza sin igual en las esculturas y diseños de las pirámides-puerta. |
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Arriba. Obsérvese a los peregrinos caminando hacia el Sanctum. La construcción del Templo tiene más de 400 años, las piedras pulidas que forman el piso y las paredes, así como el colorido de los decorados se conservan en su esplendor con el paso de los años. |
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Arriba. Vista de los patios laterales del Templo. |
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Arriba. Sadhus de toda India peregrinan a Arunachala para dejar allí su último aliento. Este anciano Sadhu se ha cubierto el cuerpo de ceniza sagrada y su cuello de Rudraksha, para consagrar su alma al Señor Shiva. |
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Arriba. En la imagen la primera parte del camino de ascenso a la sagrada Arunachala. La montaña está bajo resguardo del gobierno indio y de la organización que custodia el Legado del Yogui inmenso de Arunachala: Sri Ramana Maharshi. |
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Arriba. Ramana Maharshi llegó a Arunachala a los 17 años, después de dejar a su familia por una vida de ascetismo y consagración a Dios. En la montaña, Ramana se dedicó a un intenso Sadhana, basado en el interrogante fundamental del Gyan Yoga ("¿Quién soy?"). Alcanzó la iluminación y desarrolló un ministerio fundamentado en el silencio y el autoconocimiento. |
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Arriba. Imagen de la entrada a la cueva donde Sri Ramana permaneció por más de 17 años (desde 1899 hasta 1916): Virupaksha Guffa. La Madre y los peregrinos realizaron en la cueva una poderosa y conectada meditación, donde Ramana ofreció a Shaktianananda sus bendiciones y guía. La construcción que se observa fue realizada para proteger la cueva original, a la que puede accederse franqueando la entrada al salón. Virupaksha posee la vibración del sagrado OM, por lo que el peregrino que allí medita recibe el toque sagrado del eterno murmullo de Dios. |
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Arriba. Un pequeño mono presenta el frontispicio de la segunda cueva en que Sri Ramana realizó su intenso Sadhana y comunión Divina. En Skandashram, Maharshi permaneció desde 1915 (de forma intermitente) hasta 1922. En esta cueva lo acompaño hasta su abandono del cuerpo la Madre del gran santo.
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Arriba. Vista de la entrada a Skandashram.
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Arriba. Detalle de la entrada a la cueva propiamente dicha, con fotografías del santo en diferentes momentos de su vida. Estas cuevas representan importantes vórtices de Luz, consagrados por Sri Ramana pero existentes desde antes. Son lugares de alta vibración y sublime energía, que producen en el alma una impregnación indeleble. |
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Arriba. La Madre Shaktiananda explora el sagrado espacio del ceremonial diario de Ramana Maharshi, cercano a Skandashram. Todos los días, el santo se colocaba en esa pequeña cueva y realizaba sus abluciones y ceremonias. |
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Arriba. Flores amarillas consagran una extraña marca en las piedras: Se dice que Ramana Maharshi tomaba todos los días el polvo de la montaña del mismo lugar para consagrar su día, estos surcos en la piedra fueron generados por una extraña herramienta, los dedos del gran Santo. |
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Arriba. Imagen de la Madre en Skandashram, presidiendo la formidable vista del Templo de Tiruvannamalai y los paisajes de la India del Sur. Nótese lo vasto de las construcciones sagradas y lo imponente de su arquitectura. |
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Arriba. A petición de la Madre, Swami Shivananda posa en Padmasana en la sagrada montaña con Tiruvannamalai de fondo. Esta foto contiene una secreta dedicatoria a aquél que nunca pudo trascender más allá de las poses y la imagen, y no entendió el poderoso legado que la Madre encarna. Legado que llevó a la Madre, a Shivananda y a los discípulos a Arunachala bajo una bendición única. |
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Arriba. Impresionante imagen del templo de Tiruvannamalai desde Arunachala. Desde esta perspectiva puede entenderse con claridad el tipo de diseño sagrado de los Templos del Sur de India. Los inmensos espacios internos y las pirámides-puerta custodiando los puntos cardinales. El templo del Lingam Arunachaleshwar se encuentra en la pirámide más cercana al lente. Nótese la similitud de esta arquitectura con las construcciones precolombinas de América, especialmente la Maya. |
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Arriba. Sadhus mendicantes ofrecen su bendición a los peregrinos al dejar Arunachala, vórtice único de la Luz de Shiva, y soporte del legado eterno del iluminado silencioso: Sri Ramana Maharshi. |